Argumento de película Metrópolis, filmada en 1927 d.c. en Argentina
Argumento
Argumento
En una megalópolis del siglo XXI los obreros viven en un gueto subterráneo donde se encuentra el corazón industrial con la prohibición de salir al mundo exterior. Incitados por un robot se rebelan contra la clase intelectual que tiene el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie, pero Freder (Gustav Fröhlich), hijo del dirigente de Metrópolis, con la ayuda de María (Brigitte Helm), de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.
El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. La sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie. El presidente-director de la ciudad es Johan Joh Fredersen (Alfred Abel).
Una figura carismática y pacificadora llamada María defiende la causa de los trabajadores pero, en lugar de incitar a una revuelta, insta a los trabajadores a buscar una salida pacífica y tener paciencia, esperando la llegada del «Mediador», que unirá ambas mitades de la sociedad. El hijo de Fredersen, Freder, conoce a María y queda prendado de ella. Al seguirla sin que ésta se dé cuenta, penetra en el mundo subterráneo de los trabajadores y mira con sus propios ojos las pésimas condiciones en que éstos viven y trabajan, así como el desdén absoluto de los propietarios, que prefieren traer más trabajadores para que las máquinas no se detengan, que auxiliar a los que sufren accidentes en ellas. Asqueado por lo que ve, Freder decide unirse a la causa de María.
Sin embargo, Fredersen se ha dado cuenta ya de las actividades de María, y temiendo una revuelta de los obreros, decide solicitar la ayuda del científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), quien a su vez le muestra un robot antropomorfo de su invención. El robot de Rotwang puede tomar tanto la conducta como la apariencia de una persona, así que deciden suplantar a María. Al robot se le manda promover los disturbios y el descontento, para así permitir a Fredersen lanzar una represión violenta contra los trabajadores. Lo que desconoce Fredersen es que el robot contiene el espíritu de Hel – la que había sido esposa de Rotwang, que tuvo un amorío con el director de la ciudad y falleció al dar a luz a su hijo Freder – y que Rotwang utilizará al autómata como instrumento de venganza contra el presidente de Metrópolis, su hijo y, contra toda la ciudad.
La verdadera María es hecha prisionera en la mansión de Rotwang, en Metrópolis, mientras el robot la suplanta y lanza discursos incendiarios, y además comienza a seguir las iniciativas de Rotwang en su plan de venganza. Se transforma en bailarina exótica en el prestigioso cabaré Yoshiwara, y así excita a los asistentes y nubla su razón para promover la discordia y la decadencia entre los jóvenes adinerados. Siguiendo los malos consejos del robot, los trabajadores inician una revuelta y destruyen la «Máquina Corazón», que proporciona la energía que hace funcionar todas las demás maquinarias de Metrópolis. La destrucción de la máquina también provoca que los tanques de agua de la ciudad se aneguen, e inunden el submundo de los trabajadores, quienes, cegados por el discurso del robot, han descuidado la seguridad de sus hijos, que terminan siendo rescatados por Freder y la verdadera María. Al darse cuenta de su grave error, los trabajadores, desesperados, salen a la superficie en busca de su «enemiga en la ciudadela», la presunta María. La muchedumbre invade el distrito de diversiones de la ciudad y captura a la falsa María, a la que atan a una estaca y prenden fuego, mientras Freder observa todo y desespera. Pero pronto se dan cuenta de que esa María es una impostora, al arder sus carnes falsas y quedar al descubierto el robot, y al ver a la verdadera María ser perseguida por el enloquecido Rotwang en los tejados de la catedral de la ciudad. Freder persigue a Rotwang y se enfrenta con él, hasta que Rotwang se precipita del tejado hacia su muerte. María y Freder retornan a la calle y van al encuentro de Joh y Grot (dirigentes de la ciudad y de los trabajadores) y dejan entrever el comienzo de una nueva sociedad.
Con el lema «Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein» («Mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón»), que debe interpretarse como la necesidad de que la capacidad de amar del ser humano reúna a la razón y la fuerza, se reconcilian el magnate Joh Fredersen y los trabajadores de Metrópolis gracias a Freder, tres componentes simbólicos: razón, trabajo y corazón.
Producción[editar]
Rodar Metrópolis costó 5.100.000 reichsmarks, cifra que a día de hoy, calculando la inflación, supondría más de 39 millones de dólares, una de las más costosas en los orígenes del cine. Fritz Lang contó con una cantidad grande de extras y se filmaron cerca de 620.000 metros de película, reducidos a 4.189 para su primer corte después, su duración se vio más reducida para la distribución internacional.3 Se utilizaron un total de 27.000 extras, se rodó en más de 310 días y 60 noches.4
Censura y cortes[editar]
La cinta fue sometida a cortes especialmente para acortar su duración. Otros cortes de Pollock se debieron a diversas formas de censura moral, como la supresión de casi todas las tomas en que la falsa María es observada mientras realiza su danza erótica. De estas modificaciones surgió la versión estrenada en Estados Unidos en marzo de 1927 dos meses después de su première alemán, y la que llegó a Gran Bretaña, con unos 115 minutos.
Poco después la empresa productora del film quedó con una enorme deuda con sus socios norteamericanos, que sería asumida por un millonario nacionalista llamado
Alfred Hugenberg, que poco después invertía su dinero en ayudar a Adolf Hitler a llegar al poder).
Al mando de la productora desde abril, sacó a Metrópolis de circulación y diseñó su reestreno en versión recortada quitando parte línea ideológica fuerte, sacando toda tendencia comunista, la idea de alienación económica en Karl Marx que las del cambio de turno en Metrópolis y varias referencias religiosas.
En agosto del 1927 la nueva versión de 117 minutos llegó a los cines alemanes y de varias ciudades europeas.
En 1936, la UFA ensayaría otro reestreno, esta vez de 91 minutos. Luego vendría la guerra
y con él la destrucción de los negativos originales y mutilados del film, con lo que llevó a una reducción a hora y media del film creado por Lang.5
En 2009 una versión restaurada del filme, a partir de la copia hallada en Argentina, recupero 30 minutos cortados por su carga ideológica y erótica.6








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