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viernes, 2 de junio de 2023

Recoger muebles de la basura, la moda del stooping para salvar el planeta


Recoger muebles de la 

Me voy a ir despidiendo de los comentarios,


 procuraré hacer pocos porque ya sabeis


 muchos y esto que voy a decir ya lo puse hace


 unos años en otra entrada del blog : 






Cuando algo está en la basura es del


 Ayuntamiento según las leyes y esa basura es


 dinero y te pueden  multar por coger algo de


 la basura, te suelen dejar cogerlo pero luego


 hasta el gato que pasea por la calle intentará


 que le des algo a cambio de lo que cogiste en


 la calle y da igual quien te haya dicho que


 podias cogerlo, ese mismo despues te dirá


 que porqué lo cogiste. 





Porque lo que se tira a la basura es un dinero


 con el que cuenta el Ayuntamiento y por


 otras razones distintas es por lo que cuesta


 limpiar los vertederos y es mejor no insistir


 cuando si alguien te dice que no hagas tanto


 reciclado, entonces te callas y reciclas lo que


 puedas porque el planeta no esta mal pero


 tiene poca salud.








Recoger muebles de la basura, la moda del stooping para salvar el planeta



Una tendencia se ha puesto de moda en Instagram: se avisa de los avistamientos de cosas en buen estado vistas en contenedores y calles para que quien las quiera pueda llevárselas a casa. Es tendencia, pero también economía circular


RAQUEL C. PICO











RAQUEL C. PICO

¿Te llevarías a casa un mueble que alguien ha dejado en el contenedor de la basura y que todavía está en el suficiente buen estado como para recibir un nuevo uso? La pregunta logra, posiblemente, respuestas bastante categóricas, pero esta reflexión es la que está en la base de un nuevo movimiento, nacido al calor de las redes sociales. Se llama stooping y consiste en justamente eso, aprovechar aquello que alguien ya no necesita.

Alguien ve algo usable, avisa a quienes gestionan la cuenta de Instagram en la que se da el aviso (el stooping va por ciudades) y se sube una foto alertando de dónde está y en qué estado. Quien lo quiera solo tiene que pasarse por allí y cogerlo.

Magali Navarro abrió en 2021 la cuenta Stooping Vigo. «En los paseos que daba todos los días por el barrio, siempre encontraba algo: una maleta, una silla, un sofá, etc», apunta. «Me sorprendía la frecuencia con la que los veía, incluso bajo la lluvia, y me partía el corazón no poder llevarlos, aunque sí pude «rescatar» algunas cosas, como plantas, libros y sillas», señala. Las redes sociales le descubrieron un potencial mundo, el de estos perfiles en los que se publican imágenes de avistamientos en contenedores y calles. «La dinámica de stooping me pareció tan sencilla como maravillosa: un grupo de personas, organizándose por puro altruismo para «rescatar tesoros» que otras desechan, ayudando a reducir los desperdicios y la contaminación y ahorrando dinero a la vez», apunta Navarro.

El perfil vigués es, de hecho, una de las muchas que operan en Instagram en España. Barcelona, Madrid, Lugo, Getxo, Valencia o Santander son algunos de los lugares en los que ya existen cuentas que apuestan por la idea —es la 'bio' de la cuenta santanderina— de que «basura para unos, tesoro para otros». Posiblemente, la de Barcelona sea la más popular de las cuentas españolas: tiene 23.400 followers. Están, eso sí, lejos todavía de las elevadas cifras de seguidores de stoopingnyc (unos 440.000), la cuenta de referencia en este universo.

Al otro lado del teléfono, Andrés Morales Pachón, profesor del Máster Universitario en Cooperación Internacional al Desarrollo: Gestión y Dirección de Proyectos de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) e investigador en economía circular, explica que en Estados Unidos y Canadá ya existe una cultura de dejar las cosas que no se usan para que otros las recojan. En esos países aparecieron las primeras cuentas exitosas en Instagram (Nueva York, pero también Toronto), que además dotaban de un cierto aire 'cool' a la práctica.

Y esto es determinante, porque ayuda a visualizar de una manera positiva lo que al final es economía circular. «Pienso que es importante atraer a la gente», apunta Morales Pachón.

Un cambio de filosofía

Aunque tenga un nombre llamativo —y en las últimas semanas viral—, el stooping no es más que una vertiente más de una nueva manera de enfrentarse a las cosas. Es decir, para reducir la huella ambiental y para que el consumo no lastre —más— al planeta, se aprovecha lo que ya existe. Se reutiliza.

«Cuando veo un mueble en buen estado en la basura, lo primero que pienso es que podría ser útil para alguien más y que es una pena que vaya a parar a un contenedor o vertedero, cuando podría seguir cumpliendo perfectamente su función», explica Navarro. Esa preocupación es la que tienen los participantes del stooping.

«Cuando veo un mueble en buen estado en la basura, lo primero que pienso es que podría ser útil para alguien más»

Magali Navarro

¿Quiénes son más receptivos a esta idea? ¿Es una cuestión de jóvenes o del público en general? «Sin ninguna duda, las nuevas generaciones», apunta el profesor de la UNIR. Tiene lógica: Morales Pachón recuerda que están más concienciados y que en las redes sociales se habla ya también de esto (hay influencers, señala, que ya abordan estas cuestiones).

Aun así, sería un error pensar que esta cuestión es solo para la juventud. Que las marcas estén cada vez más comprometidas con cuestiones como la reutilización de productos, muestra su potencial y su futuro, recuerda el experto. De hecho, cuando se le pregunta al profesor por hacia dónde irá el futuro, lo tiene claro: se va a ampliar el mercado del suprarreciclado. «No a reutilizar las cosas, sino a recuperarlas», indica. Es el conocido como 'upclycling', crear productos nuevos y actualizados desde otros que ya existían.

Si Stooping Vigo puede servir como muestra desde la que entender qué ocurre, el impacto de la práctica es ya bastante transversal. Su responsable asegura que ya hay «gente de todas las edades» que manda fotos y sigue los avistamientos. La respuesta de la comunidad ha sido, además, muy positiva. «Yo solo la administro, el verdadero trabajo lo hace la comunidad al otro lado», indica Navarro. «El boca a boca también ayudó mucho a que la cuenta se hiciera popular y el interés haya crecido enormemente», asegura.

Sus avistamientos tienen ya tiempos de respuesta muy rápidos. «Si se trata de algo original y bonito, independientemente de si es antiguo al nivel de ser considerado una reliquia o si es moderno al más puro estilo escandinavo, dura menos de una hora en las calles», apunta Navarro, que puntualiza, eso sí, que esos márgenes dependen mucho del tipo de mueble o producto publicado. «Pero casi todo es aprovechado y rescatado», suma.

No, no glamuriza la pobreza

Cada vez que una de estas prácticas que implican usar lo que para otros eran deshechos se hace popular —y más cuando la acompaña un nombre en inglés—, emerge un nuevo debate. ¿Es esta una vía para reducir el consumo o se está simplemente glamurizando la pobreza y el no poder acceder a ciertos recursos?

Morales Pachón es claro: el stooping no glamuriza la pobreza. «Es un poco ignorancia en cuanto a lo que se refiere a la economía circular», responde, cuando se le pregunta por qué se puede llegar a esa conclusión. De hecho, señala que es casi preferible glamurizar tendencias como estas que hacerlo con el consumismo. En la misma línea se pronuncia Navarro. «No necesariamente recuperar un mueble significa que no se tiene el dinero para comprar otro, y si fuera el caso, ¿qué tiene de malo hacerlo?», reflexiona. «Lo que no deberíamos glamurizar, opino, es el estilo de vida del «usar y tirar»», afirma.

Y sí, ahora estamos hablando de esto porque se ha puesto de moda, pero quizás ese es el primer paso para afianzar en la cotidianidad la economía circular. «Todo empieza como moda, pero luego encaja en nuestra vida diaria», apunta Morales Pachón. Hace 15 años, ni siquiera había contenedores de reciclaje en todas partes, recuerda, y ahora ya lo vemos como lo más normal del mundo.


martes, 25 de abril de 2023

La ONU alerta de efectos que durarán milenios tras los ocho años más cálidos de la historia El informe anual de la Organización Meteorológica Mundial advierte de que el cambio climático puede ser irrevocable

 

La ONU alerta de efectos que durarán milenios tras los ocho años más cálidos de la historia

El informe anual de la Organización Meteorológica Mundial advierte de que el cambio climático puede ser irrevocable

Si piensa que el año pasado fue cálido, espere a la vuelta de El Niño

Un termómetro marca 38 grados en Sevilla RAÚL DOBLADO | ATLAS

MARÍA TERESA BENÍTEZ DE LUGO

Corresponsal en Ginebra

El cambio climático podría ser irrevocable y sus consecuencias perdurar miles de años, según el informe anual sobre el estado mundial del clima, publicado hoy, en Ginebra, por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Los índices de temperatura registraron promedios récords de hasta 1,15° más que los existentes en la época preindustrial.

Los últimos ocho años han sido los más cálidos de la historia y la subida implacable de la temperatura provocará cambios que afectarán a todos los continentes. Sequías, inundaciones, deshielo y olas de calor generaron pérdidas económicas incalculables en 2022 y son la causa de desplazamientos humanos, inseguridad alimentaria y modificaciones importantes en los ecosistemas.

De acuerdo con los científicos, 2022 fue el quinto año más cálido desde que existen registros, a pesar de tres años consecutivos de enfriamiento debido al «triple episodio del fenómeno climático La Niña». Según los pronósticos de los científicos el fenómeno contrario conocido por El Niño provocará el efecto contrario a partir de este verano.

Las concentraciones de los tres principales gases de efecto invernadero, que retienen el calor en la atmósfera -dióxido de carbono, metano y óxido nitroso- alcanzaron los niveles más altos jamás observados en 2021 y estos valores siguieron aumentando en 2022. Los llamamientos para sensibilizar sobre este grave problema no han tenido los efectos esperados.

Postura optimista

A pesar de este sombrío panorama, la agencia de Naciones Unidas mantiene una postura optimista y señalan que tenemos los instrumentos, conocimientos y soluciones necesarias para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y de limitar a 1,5° el aumento de las temperaturas del planeta.

En caso contrario, las consecuencias socio económicas y medio ambientales serán nefastas para la humanidad porque la sequía causará estragos en continentes como África donde en la zona oriental las escasas precipitaciones, durante cinco estaciones de lluvia consecutivas, afectan actualmente a 20 millones de personas.

Lluvias récord en julio y agosto de 2022 provocaron vastas inundaciones en Pakistán que dejaron más de 1700 víctimas mortales, afectaron a 33 millones de personas y ocasionaron casi ocho millones de desplazamientos con pérdidas económicas de 30.000 millones de dólares para los damnificados. El verano pasado fue el más lluvioso registrado en el país.

Olas de calor

Olas de calor sin precedentes azotaron el continente europeo el pasado verano. En este continente las temperaturas aumentan dos veces más rápido que en el resto del planeta. El calor causó la muerte de unas 15.000 personas, señaló la OMM, y los países más afectados fueron España, Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal.

En Suiza, entre 2021 y 2022, se perdió el 6% del volumen de hielo de los glaciares. Por primera vez en la historia la nieve no sobrevivió la temporada de deshielo estival. Una medición detectó 0° a una altitud de 5184 metros el 25 de julio, la más alta de los últimos setenta años. En los Alpes se registraron nuevos récords de temperatura.

Otros países también sufrieron gravemente las consecuencias de las olas de calor de 2022. En China la ola de calor más intensa de la historia se prolongó desde mediados de junio hasta finales de agosto y provocó, con 0,5° por encima de la media, el verano más seco desde 1850, fecha de los primeros registros meteorológicos.

Inseguridad alimentaria

La inseguridad alimentaria generada por estos fenómenos climáticos extremos afectó en 2021 a unos 2.300 millones de personas, el 9,8% de la población mundial, con un gran porcentaje de hambruna severa. Los continentes más afectados por esta situación son el asiático y el africano y sus consecuencias podrían ser desestabilizadoras en países con ingresos muy bajos.

Los científicos de la OMM alertan que las olas de calor ocurridas antes de la estación de lluvias de 2022 en India y Pakistán combinadas con la prohibición de las exportaciones por las restricciones derivadas del conflicto en Ucrania amenazan la disponibilidad de alimentos básicos en los mercados internacionales de materias primas.

A lo largo del año alrededor de 1,2 millones de personas se convirtieron en desplazados internos en Somalia, a causa del hambre y las catastróficas consecuencias de la sequía sobre la ganadería y agricultura provocando importantes movimientos de población entre Etiopía y Kenia durante este periodo, precisó la OMM.

También en la naturaleza los cambios en 2022 fueron inéditos. Se registraron fenómenos como la floración de los árboles varias veces consecutivas que afectan a los insectos, esenciales para la supervivencia de las aves. Los llamamientos al cambio se multipolican aunque, por ahora, no sensibilizan totalmente sobre el problema más importante de las próximas décadas.


https://www.abc.es/sociedad/onu-alerta-efectos-duraran-milenios-tras-ocho-20230421130001-nt.html