miércoles, 13 de junio de 2018
Le pregunté ayer al párroco si había algún problema conmigo en el cristianismo por ser bastarda y me dijo que no, que todos somos hijos de Dios. También le conté la mala suerte que arrastró desde el 13 de octubre de 2017 cuando viajë a Asturias y me empezaron a trepanar la cabeza desde el 02 de noviembre de 2017 hasta ayer ( sólo le hablé de mala suerte, vida rota y puertas cerradas), y me dijo que no vuelva a poner cosas de esas en sitios públicos y que en principio eso no tiene porque hacerme daño.
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