miércoles, 13 de junio de 2018

Bilbao - he descubierto que la ciudad se transforma en función de la Corona y de las personas importantes de la sociedad o de quien las controle, como ha ocurrido en mi triste caso, control sobre mi anticonstitucional que estoy denunciando y que debe desaparecer por ilegal. Ya sabemos quienes ejercen ese control sobre mi. Sin ese control sobre mi nadie les tomaría en cuenta y esa vida miserable que obligan a tener a muchos sin saber de donde viene su desgracia se acabaría. Muchas gentes y sus modos de vida se vinieron a Bilbao desde donde yo vivía, todos los apellidos que ayudaron a mi caída están juntos en una calle, algo escondida pero soleada y transitada, como una ofrenda para el recuerdo de lo que sucedió y les abrió una de mis puertas a ellos que se me cierra a mi. He visto más casos, en los caminos templos del café como rosa principal en un ramo francés rodeada de margaritas. La ciudad se decora con una temática que el despistado no entiende. Locales cierran y otros abren para recordar e intentar fijar y atrapar para siempre la realidad que sucedió contra natura que interesaba al estatus Quo y que quiere preservar y eso se hace patente en la disposición de los nuevos locales, su historia, apellidos y lugar de procedencia. Todo cambia, nada permanece.

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