lunes, 7 de mayo de 2018

Mi relación con el Papa San Juan Pablo II era floja, en realidad fué muy intensa en mi niñez, yo siempre le veía en la televisión y le oía en la radio, él era como Nana Muskuri, cuando les oias hablar sabias que eran ellos. Yo creo que a este señor le daba pena que adolescentes como yo dejáramos la iglesia y eso provocaba un movimiento para hacernos volver, siempre había alguien cerca con un crucifijo colgado en el cuello o alguien que te hablaba de la iglesia muy de vez en cuando, pero había otras gentes con otros intereses que desbarataban la sugerencia y esa fuerza diplomática muy sutil tenía que ceder el paso para lograr objetivos importantes aunque quizá no tan bien traídos. El caso es que nunca se concretaba el entrar en la iglesia debido al fuerte dominio que otras fuerzas ejercían sobre mi contra mi voluntad. Entonces en el año santo 1999 o 2000, jacobeo, que en España es el final del Camino, a mi se me ocurrió ir a la virgen de la cueva y compré dos medallas, una para mi y otra para una compañera de clase, y resulta que me entero ahora que hay gente que tiene supersticiones y piensa que las medallas son gemelas y los destinos de las personas que portan las medallas pueden intercambiarse ( yo no se lo que piensa aquella compañera de eso pero hay gente que piensa estas tonterías prohibidas por la biblia y la iglesia católica, apostólica y romana, y tienen que tener cuidado con esas ideas por las pueden ser excomulgados ), viene al caso decir que da igual lo que te diga un cura, obispo,... o papa de Roma, si le haces caso a alguien contra las normas fundadoras de la iglesia, los 10 mandamientos, etc, tú pagarás la cuenta por hacer caso a un pobre hombre en lugar de a Dios Padre Todopoderoso o a Jesucristo nuestro Señor, tenerlo en cuenta porque es el quid de la vida. Mi medalla se me rompió un día que estaba enfadada porque pensé que la iglesia me había abandonado y no iba yo muy desencaminada, eso fué antes de 2011, así que las medallas ya no son gemelas. Hay mucho listo pervirtiendo el pensamiento de los cristianos aburguesados y vienen tiempos difíciles que no se notaran si sabemos estar en nuestro sitio. El bueno de San Juan Pablo vino a rescatarme cuando el rigor de la situación era ya mortis y me dió bastante asco que me rescatara tan tarde, estuve un tiempo pensando si no había perdido mi sitio entre los vivos y que efectos tendría en mi persona volver a la vida en esas condiciones, aunque de eso hace ya casi dos décadas. Pensé que mejor me hubieran dejado morir aunque lo que me habian hecho era asesinato con trampa y no era justo que yo muriera, pero la broma fué grande. Hoy tengo otra medalla nueva pero las medallas cristianas no son talismanes, son recordatorios, en el cristianismo lo que da fuerza son los ritos y persignarse, la introspección personal y hacer el Camino de Santiago, también leer la biblia. Yo sigo siendo yo y mis antepasados son mis antepasados y mi cuerpo es el que ellos tuvieron cuando vivían porque vivo en su ADN, como el resto de las familias vive en el suyo, y las supersticiones no van a cambiar eso, en el cristianismo no. En cuanto al papa San Juan Pablo II que le juzgue Dios, Jesucristo y la iglesia, y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. A todos lo que un día me hablasteis de ir a la iglesia y yo os pedí que me acompañarais hasta la puerta ese día, os recuerdo lo que le dijo Jesucristo al ladrón en el Gólgota, este vendrá hoy a ver a mi padre conmigo. --- Me hubiera gustado cruzar el umbral de la iglesia con vosotros pero vosotros no pudisteis acompañarme. Finalmente llegué a la iglesia yo sola, tiempo después, años, Dios sabrá porqué. Os aviso que si perjudicáis mi cabeza de forma irreparable con trepanaciones o lo que se os ocurra y luego estando yo fuera de mi y con pocas luces mentales los perdones que arranquéis en ese estado no serán verdad, será otro pecado grave que apuntar en vuestra cuenta, esto se tarda mucho en perdonar y los pecados originales no los puedo perdonar porque no los perdona Dios y yo no puedo ser más que Él porque debo seguir sus normas. No me maltratéis más porque trabajáis en vuestra contra. Si siguen, que pitas de abajo y su hija controlan esto y no quieren dejarlo, les ayuda el del contrato prematrimonial, espero que les dejen el cerebro igual que ellos me lo dejen a mi, es horriboe ver como te destruyen impunemente y no te puedes defender. Vendrán nuevos tiempos que no sabremos que traerán, ocuparos cada uno de vuestro camino como debéis, con vuestro propio criterio, escuchar antes a Dios que a los hombres aunque sean hombres de la iglesia, seguirles siempre que lo que digan no contradiga las normas, y entre todos cuidemos del Camino.

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