lunes, 9 de abril de 2018
Madrid 23 MAR 1986 EL PAÍS España Reportaje:CONFLICTOS DE FAMILIA El insustituible Nicolás Redondo El papel del sindicato como referencia ideológica del partido Nicolás Redondo, líder histórico del socialismo y principal promotor de la ascensión de Felipe González y Alfonso Guerra a la dirección del PSOE en 1974, verá aprobada su gestión, por amplia mayoría, como secretario general de UGT la primera semana de abril, pese a su decidida oposición al Gobierno en su política de integración de España en la OTAN y su público rechazo a medidas económicas y sociales adoptadas por el mismo, como la ley de pensiones, o sus críticas a la vida social y al comportamiento mundano de algunos ministros del Gabinete.La operación para sustituir a Nicolás Redondo al frente de la central socialista, acariciada desde hace meses por algunos miembros de la ejecutiva del PSOE e incluso por algún ministro, no va a producirse a corto plazo. Las escasas posibilidades de éxito de una operación de esta envergadura y los altos costes que supondría para la familia socialista (divisiones y enfrentamientos internos y reacciones adversas en la opinión pública) han desaconsejado cualquier intento en este sentido. Quienes hablan de politización del sindicato, cuyo máximo exponente en los últimos tiempos habría sido la postura contraria a la OTAN acordada por el anterior congreso de UGT y hasta hoy vigente, defienden al tiempo una mayor dependencia de esta organización del PSOE. Por el contrario, quienes plantean que el sindicato debe seguir teniendo una voz propia e independiente en los grandes temas de la sociedad están rechazando cualquier cercenación de su independencia, que podría convertir a esta central en correa de transmisión del PSOE. Referencia ideológica Distintas federaciones de UGT, entre ellas la poderosa federación de la construcción, han preparado ponencias reivindicando la autonomía e independencia del sindicato e incluso planteando la incompatibilidad de cargos entre el sindicato y el partido. La relación entre los sindicatos y los partidos socialistas en Europa, según estas fuentes, son muy distintas a las que se han dado en España en los últimos cuatro años. ---------------- "En Suecia no han existido conflictos entre la central LO y el partido socialdemócrata en el poder porque el presidente del Gobierno, según le explicó hace unos meses a Nicolás Redondo el fallecido Olof Palme, se reúne todos los lunes con los secretarios generales de los sindicatos y del partido, y allí se repasan todos los temas que el Ejecutivo adoptará en Consejo de Ministros o los proyectos de ley que enviará al Parlamento. No puede haber enfrentamientos. En esa reunión se acuerdan los temas y cada responsable traslada estas decisiones a sus respectivos órganos ejecutivos. Palme no entendía que se pudiese haber planteado un conflicto entre UGT y el PSOE por una ley, como ocurrió con la reforma de las pensiones". Los sindicatos son una referencia ideológica para los partidos socialistas y también son -y ésta puede ser la clave de la situación excepcional que se plantea en el caso español- su fuente de financiación para las campañas electorales. "Pablo Iglesias", añaden estas fuentes, "afirmó: 'Tenemos un doble deber que cumplir: como representantes legales del pueblo, hemos de velar por los intereses de todos; como representantes de hecho de los obreros, hemos de mirar por los intereses de éstos'. La segunda parte de esta frase, cuando el Gobierno se reúne con mucha más frecuencia con empresarios y banqueros que con sindicalistas, parece haberse olvidado. Y en cambio nos acusan de estar politizados cuando desde el sindicato defendemos las palabras de Pablo Iglesias en su integridad y nos oponemos a una política económica que genera beneficios para los empresarios y paro y pérdida del poder adquisitivo para los trabajadores". La mano de Ferraz Frente a estas tesis, el Gobierno y el partido aseguran que los sindicatos españoles UGT y Comisiones Obreras "no han sabido estar a la altura de la crisis económica y se han politizado. En vez de preocuparse por las nuevas relaciones industriales que plantean las nuevas tecnologías, o por crear servicios para los trabajadores afiliados, se dedican a hacer campaña por la salida de España de la OTAN. Y esto, al final, se paga. La debilidad y escasa implantación de nuestros sindicatos se debe en buena medida a esta actitud equivocada". Esta postura en el seno de UGT es defendida por José Luis Corcuera y Antonio Puerta, que dominan la poderosa federación del metal, y por Matilde Fernández, con peor suerte, en la federación de químicas. De algún modo son la mano de Ferraz, sede de la ejecutiva del PSOE, en el sindicato. Desde estos sectores se hace hincapié en que los obreros votaron a favor de la OTAN y en contra de las directrices de Marcelino Camacho, el secretario general de Comisiones Obreras, y de Nicolás Redondo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario