lunes, 9 de abril de 2018
Felipe González, ayudado por Carrero Blanco Recientemente se ha visto por las redes en circulación una noticia en El Mundo donde se refrescan las memorias del general Manuel Fernández-Monzón. Ayudado por la labor de Santiago Mata, escribe un libro titulado “El sueño de la Transición” en el que revela, con muchos años atrás, las labores de inteligencia durante ese período de la Historia de España. En un capítulo titulada “El almirante eligió a Felipe González: de Toulouse a Suresnes”, se cuenta cómo el propio Carrero Blanco favoreció al PSOE del interior, es decir a Felipe González, en contra del PSOE de Llopis, el heredero directo de la república. A continuación se reproduce este extracto del libro en el que queda tan clara la implicación de González con el régimen de Franco que se entiende perfectamente que la famosa “reforma” no fuera otra cosa que una operación lampedusiana (cambiarlo todo para que nada cambie) y que el PSOE efectuó el mayor fraude a la ruptura democrática, arropado por los más altos cargos franquistas: “En el comité nacional del PSOE reunido en Bayona en el verano de 1969 comenzó la amistad de Nicolás Redondo y Enrique Múgica con Felipe González y la colaboración entre vascos y andaluces del PSOE. En el congreso de agosto de 1970 en Toulouse, González defendería la renovación basada en los socialistas del interior, ganando la votación. El congreso de 1972, también en Toulouse, registró ya el enfrentamiento con Rodolfo Llopis —representante de los «históricos», herederos del PSOE de la República—, adoptándose las resoluciones renovadoras, aunque la dirección quedara en manos de un colectivo donde Nicolás Redondo era primus inter pares. En este ínterin entre dos congresos tiene lugar la intervención de Carrero a favor de González. Felipe González y Willy Brandt El apoyo extranjero del PSOE, y por tanto de Felipe, dependía entonces de Willy Brandt, quien ya en 1974 sería acusado de ser agente de la CIA precisamente por un exagente, llamado Víctor Marchetti, en un libro que tituló La CIA y el culto de la inteligencia. La misma acusación la repetiría en 1977 el periodista que destapó el Watergate, Robert Woodward. Por fin, en 1981, cuando Brandt era presidente de la República Federal de Alemania, otro periodista norteamericano, Jack Anderson, lo acusó de ser agente doble, ya que habría entrado al servicio de la OSS mientras estuvo exiliado en Estocolmo (Suecia) desde 1940, por obra de Eleonora Dulles —hermana de Allen Dulles, que sería primer jefe de la CIA—, pero los americanos habrían descubierto que trabajaba también para los rusos. En todo caso, Brandt actuaba como presidente de la Internacional Socialista, y el PSOE sería también apoyado por Gustav Heinemann, que habiendo sido uno de los fundadores de la CDU democristiana, se pasó al SPD, socialdemócrata, fue ministro de Justicia y desde 1969 a 1974 presidente de la RFA. En Madrid, el apoyo socialdemócrata alemán se ejercía por medio de la fundación Friedrich Ebert, dirigida por Dieter Koniecki, lo mismo que los democristianos apoyaban a la derecha con la Fundación Konrad Adenauer. domingo, 9 de octubre de 2016
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