Breve historia del hambre: las hambrunas más terribles en los últimos siglos
La
privación y la escasez provocan la barbarie, y entonces al ser humano
no le queda más remedio que, como cualquier otro animal, luchar por
sobrevivir
Antropológicamente, el hambre ha dado forma al ser humano
y ha formado parte de su historia desde siempre. No solo construye la
identidad de los pueblos (el hambre y la materia prima disponible
marcaron la gastronomía de cada lugar), también es la necesidad primera y
la que nos forja como sociedad. Cuando desaparece el alimento, cae la
civilización, y entonces cada uno intenta sobrevivir como puede,
haciendo uso de la cooperación o sacando su lado más salvaje.
La privación y la escasez provocan la barbarie, y entonces al ser
humano no le queda más remedio que, como cualquier otro animal, luchar
por sobrevivir de distintas maneras. A veces, es buscando alternativas
alimenticias que en tiempos en los que no hay carestía nos resultarían
inmorales. Otras, cambiando la gestión de los recursos. De cualquier
manera, el hambre ha marcado como decíamos la historia de la humanidad, formando parte de sus más oscuros momentos: las guerras, carestías y campos de exterminio tienen algo en común.
Contaba Amélie Nothomb, quizá con cierta frivolidad, en su Biografía del hambre, la historia ficticia de un hombre de Vanuatu que se lamenta por no haber pasado jamás hambre.
Desgraciadamente, la historia del ser humano no se caracteriza
precisamente por la abundancia. Recopilamos algunas de las hambrunas que
marcaron los últimos dos siglos, teniendo en cuenta que en Occidente el
hambre era lo natural hasta hace muy poco.
La gran hambruna de Irlanda en 1845
Contaba James Joyce en su Ulises la importancia de llevar una patata. En 1845, la isla de Irlanda
sufrió un desastre alimentario que duraría unos seis años y que redujo
en más de un tercio los habitantes de la isla (que era, en la práctica,
una colonia de Reino Unido). Se cobró más de un millón de personas y se
conoció como la hambruna de la patata. El 85% de la población de la isla era católica
y, aunque sobrevivía con poco, la patata era un elemento esencial en su
dieta. Sin embargo, en 1845 una plaga de hongos atacó este alimento, y
los irlandeses vivieron la peor crisis de su historia, observando cómo
mermaba su alimento más importante.
La hambruna vietnamita de 1945
Sucedida en Tonkín (actual Vietnam meridional, entonces Indochina francesa) durante la Segunda Guerra Mundial
(desde octubre de 1944 a finales de 1945), en ese momento bajo
ocupación japonesa. Se estima que entre 400.000 y 2 millones de personas
murieron de hambre durante este tiempo. Según un estudio realizado en
2018, algunas de las causas que redujeron la disponibilidad de alimentos
fueron: los tifones, la ocupación militar, los ataques estadounidenses
al sistema de transporte vietnamita o la administración colonial
francesa que obstaculizó cualquier intento de resolver la hambruna.
La hambruna rusa (y la posterior soviética)
Sequías, interrupción de la producción agrícola producida por la Primera Guerra Mundial y, para añadir una Revolución en 1917 y una guerra civil. Un combo, sin duda, que provocó la hambruna que de 1921 a 1922 sacudió la región del Volga. Aunque
se trató de paliar con diferentes medidas, las consecuencias fueron
devastadoras, especialmente para los niños, que quedaron huérfanos y
abandonados a su suerte. La hambruna provocó hasta cinco millones de
muertos.
Entre 1,5 y
cuatro millones de personas murieron solo en Ucrania (la región que más
sufrió), y más de diez millones si hablamos de otras zonas de la URSS
Tan solo diez años después se habló del Genocidio de Stalin (muchos
historiadores consideran que se trató de un plan deliberado del
dictador) cuando se colectivizaron las granjas durante los años 30, lo
que provocó una hambruna sin parangón y la muerte de entre 1,5 y cuatro
millones de personas solo en Ucrania (la región que más sufrió), y de
más de diez millones si hablamos de otras zonas de la URSS.
La gran hambruna china
Es considerada como la hambruna más mortal de la historia, y uno de los
mayores desastres provocados por el hambre. Las cifras son
escalofriantes: el número de muertos podría oscilar según las estimaciones entre 15 y 55 millones.
En la época de Mao, a finales de los años 50, se implantó el Gran Salto
Adelante (el intento de transformar la tradicional economía agraria china
mediante la industrialización y la colectivización) que fue un
auténtico fracaso. Una catástrofe que produjo enfermedades, violencia,
horror y uno de los mayores tabús del hombre: canibalismo.
El
Gran Salto Adelante (el intento de transformar la tradicional economía
agraria china mediante la industrialización y la colectivización) fue un
auténtico fracaso
Por supuesto y también por
desgracia, estos son algunos ejemplos pero no los únicos. Algunos siguen
siendo excesiva y dolorosamente frecuentes, como la epidemia de
hambruna que en 2011 mató a 260.000 personas en Somalia, los problemas en los 90 en Etiopía, el famoso caso de Biafra (hoy la región sudoriental de Nigeria) o Corea del Norte, una constante en las listas de desnutrición.
Hambruna en Rusia. (iStock)
La cultura del hambre sigue estando presente en nuestro día a día,
incluso para aquellos que tienen la suerte de navegar en las abundancias
del primer mundo. Al fin y al cabo, desde niños nos enseñan que no
debemos malgastar la comida o que es necesario comer el plato entero,
sin duda una muestra de que los ancestros que sobrevivieron con poco
continúan en el imaginario colectivo, recordándonos que en cualquier
momento puede llegar un momento de necesidad, carestía y barbarie.
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