lunes, 10 de octubre de 2022

Madre de Dios, pensé que fuí yo sola la que perdió demasiado tiempo de mi vida, esos agostos tan desaprovechados en esa vida desperdiciada en esa familia desestructurada, yo no sabia lo que era el Camino de Santiago ni por donde se iba, en el pueblo donde vivia las flechas y las conchas que señalan el Camino estaban en las afueras por asi decirlo, y se oía muy poco del Camino, tampoco yo podia prestar atención a informaciones nuevas porque pasaban por mi sin poder utilizarlas en mi beneficio debido al trato que recibía del que he dejado testimonio en mis blogs estos últimos 10 años, que desperdicio.

 

Madre de Dios, pensé que fuí yo sola la que perdió demasiado tiempo de mi vida, esos agostos tan desaprovechados en esa vida desperdiciada en esa familia desestructurada, yo no sabia lo que era el Camino de Santiago ni por donde se iba, en el pueblo donde vivia las flechas y las conchas que señalan el Camino estaban en las afueras por asi decirlo, y se oía muy poco del Camino, tampoco yo podia prestar atención a informaciones nuevas porque pasaban por mi sin poder utilizarlas en mi beneficio debido al trato que recibía del que he dejado testimonio en mis blogs estos últimos 10 años, que desperdicio.


Del artículo :

HISTORIA

Doble o nada en el casino militar: la noche de los generales que salvó al rey y cambió España


El aburrimiento propio del mes de agosto en Madrid 



HISTORIA

Doble o nada en el casino militar: la noche de los generales que salvó al rey y cambió España

A finales de agosto de 1923, entre el humo de tabaco y los licores, el capitán general de Valencia, Miguel Primo de Rivera, convencía a los reticentes africanistas y urdía la trama final del golpe de Estado

Foto: Miguel Primo de Rivera, en una estación telefónica. (Cedida)
Miguel Primo de Rivera, en una estación telefónica. (Cedida)

El aburrimiento propio del mes de agosto en Madrid no alcanzó a las altas esferas del ejército, que llevaban conspirando meses en varias direcciones distintas, al menos con dos claras tramas, para poner fin al gobierno liberal de Manuel García Prieto, suspender la constitución y salvar al rey Alfonso XIII. Ambas acabarían por confluir en una noche crucial de principios de mes en el Casino Militar de Madrid, en sus inconfundibles salones de club inglés, con sofás tipo chester, cuero, madera y grandes tapices, donde muchos años más tarde se escucharían de nuevo los ruidos de sables el 23-F de 1981 con otro rey en la picota, Juan Carlos I.

 

Entonces, en 1923, entre el debate sobre gasear a los rebeldes rifeños con armas químicas, humo de tabaco y licores, el marqués de la Ensenada, Miguel Primo de Rivera, capitán general de Barcelona, se propuso directamente como la figura para encabezar la rebelión y obtuvo el apoyo mayoritario de los generales que conspiraban. Primo de Rivera había organizado la reunión con el denominado cuadrilátero: un grupo de cuatro generales muy próximos al rey que formaban Jose CavalcantiFederico BerenguerLeopoldo Saro y Antonio Dabán.

Foto: El presidente del Gobierno Adolfo Suárez y el rey Juan Carlos. (Telemadrid)

No dejaba de ser irónico que Primo de Rivera acabara por cerrar sus aspiraciones a la cúspide en el Casino Militar de Madrid —orientado en realidad como club de oficiales y ateneo—, cuando era conocida su afición al juego, que en sus tiempos de capitán general de Valencia había derivado en ludopatía, arriesgando incluso su carrera en el casino de la ciudad del Turia. En Barcelona haría más tarde exhibición de mujeriego en los palcos de los teatros. Como dictador, cultivaría una imagen distinta.

El cuadrilátero palatino

En aquella ocasión, sin embargo, Primo de Rivera iba con las ideas claras a Madrid: ganarse el apoyo de los golpistas cercanos al rey, que además eran africanistas y no veían con buenos ojos a un Miguel Primo de Rivera que se había manifestado prácticamente desde siempre en contra de mantener el Protectorado de Marruecos, lo que le había costado en dos ocasiones el cargo de gobernador militar, primero el de Ceuta en 1917 y después el de Madrid en 1921. Esto último lo explica a El Confidencial, Alejandro Quiroga Fernández de Soto, en una charla telefónica con motivo de la publicación de su magnífica biografía sobre el general: 'Miguel Primo de Rivera. Dictadura, populismo y nación' (Crítica) , que recoge esa reunión y todos los hilos que llevaron al golpe, además de la personalidad y el gobierno de la dictadura de Primo de Rivera hasta que fue defenestrado por el mismo Alfonso XIII.



No hay comentarios:

Publicar un comentario