sábado, 16 de junio de 2018
Según Simhon, el riesgo permitido cubre el tipo de lesiones a las que una persona se expondría normalmente al participar de una práctica determinada. Quienes acceden a jugar un partido de fútbol se atienen a recibir patadas, codazos y hasta cabezazos en la disputa del balón, pero nunca un puñetazo en la cara. Asimismo, quienes acceden a participar de un pogo están corriendo el riesgo permitido de recibir uno o varios golpes en la cara, pero no de que una o varias persona se encarnicen contra ellos y lo cojan a golpes en el suelo. En cambio, cuando dos o más personas se citan para darse en la jeta las consecuencias de la pelea podrían estar cubiertas por riesgo permitido. Eso depende, como todo en el derecho, de las sutilezas. Según Simhon, cuando una persona accede a darse en la jeta con otra persona en un lugar determinado se atiene a recibir uno o varios puños y patadas, pero no a que le fracturen ambas piernas con una varilla. "a menos que desde antes se hayan puesto de acuerdo para pelear con varillas", aclaró Simhon. Si piensa agarrarse hoy. Piense harto. Piense en el derecho.
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