sábado, 5 de mayo de 2018
Necesito un lugar para después de estos días para empezar a andar. Tiene que ser un lugar donde no haya clarividentes siempre más intrépidos y rápidos que yo, nunca sacian su instinto y alrededor sólo quedan escombros de lo que pudo ser. Hablo de los compañeros del tipo que sean, no de todo el mundo en general, son los del elefante que se balanceaba sobre la tela de una araña. Yo no tengo esa clarividencia pero si el sol de la mañana aunque me lo apagaron para quedárselo, espero encontrar algún día quien sepa retirarme las sombras para ver mejor como antes. Los clarividentes no se fueron, se apartaron a comérselo a lo perro y siguen pidiendo su ración diaria para ellos, los hijos que han tenido, los amigos que han traído, las ambiciones que han adquirido, porque estos no tienen aspiraciones, de aspirar solo saben aspirar el aire y no dejan oxígeno para nadie. Por favor un sitio de esos.
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