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Dentro de
su estrategia de confrontación directa con el Estado, una de las
primeras medidas que prometió el nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra,
es la restitución inmediata en sus cargos de todos los dirigentes que
fueron destituidos por la aplicación del artículo 155, incluido el
'major' de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero,
ascendido por el independentismo al estatus de tótem. Sin embargo, es
altamente probable que Trapero rechace el ofrecimiento y que Torra tenga
que buscar otro ariete.
El regreso de Trapero a la jefatura de los Mossos simbolizaría la vuelta del cuerpo policial al completo a la situación del 1-O,
pero ese episodio fue precisamente el que provocó que esté procesado en
estos momentos por dos delitos de sedición y otro de integración en
organización criminal. La titular del Juzgado Central de
Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, lo sitúa
al frente de una estrategia premeditada y jerarquizada que tenía como
objetivo “obstruir cualquier actuación que bloquease el plan estratégico
hacia la independencia”. Su principal misión habría sido la de
favorecer la celebración de la consulta ilegalizada por el Tribunal
Constitucional, coordinándose con los responsables políticos del Govern y tomando decisiones que perjudicaron la operatividad de la Guardia Civil y Policía Nacional, sostiene la jueza.
A pesar del procesamiento, Trapero no ha tenido que ingresar en prisión provisional para aguardar la celebración del juicio, una medida que sí se ha aplicado a los miembros del último gabinete de Puigdemont. El
fiscal no consideró necesario modificar las medidas cautelares que
recaen sobre el 'major' desde el inicio de la instrucción: acudir cada
dos semanas a firmar al juzgado más próximo y entregar el pasaporte,
además de no poder salir del país.
Con todo, el Ministerio Público
podría solicitar otras medidas si aprecia que han cambiado las
circunstancias personales de Trapero, por ejemplo, recuperando la
responsabilidad que ejercía antes de su destitución. En ese caso, el Ministerio Público podría denunciar el riesgo de destrucción de pruebas o de reiteración delictiva.
En este último supuesto se basó el instructor de la causa del Tribunal
Supremo, el magistrado Pablo Llarena, para enviar a prisión provisional a
cinco de los exconsejeros procesados.
Con el riesgo de cárcel a la vuelta de la esquina, Trapero
ha optado por dormir sus ambiciones y mantener un perfil bajo. Ha
pedido a su entorno que enfríe las expectativas generadas por Torra y
que haga lo posible para que su nombre ni siquiera aparezca en los
medios. El nuevo 'president' de la Generalitat habría prometido
su restitución en el cargo sin consultárselo antes, apuntan fuentes
cercanas a la dirección de los Mossos.
Trapero ha pasado los últimos siete meses centrado en su defensa.
Tras ser sustituido el pasado 28 de octubre por su número dos, Ferrán
López, se le asignaron labores de carácter burocrático. Dispone de dos
despachos. Uno en la comisaría de Les Corts pegado al del director
general de los Mossos y otro en las oficinas centrales de la policía
autonómica, conocidas como el Egara, situadas en Sabadell, más cerca de
su lugar de residencia. Sin embargo, Trapero apenas ha acudido en este
tiempo a esos lugares de trabajo, aseguran las fuentes preguntadas.
Si
Torra sigue adelante con su plan de choque con el Estado y destituye a
Ferrán López por haber asumido las órdenes del Ministerio del Interior,
tendrá varios candidatos a su alcance. Mariano Rajoy optó por
un 155 débil también en la policía autonómica. Había otros candidatos a
la dirección del cuerpo aún más leales a la constitución que López, pero
Moncloa optó por una sucesión poco traumática y se limitó a elegir el
siguiente en la cadena de mando. Cuando el 155 se levante, el nuevo
Govern se encontrará una estructura casi idéntica a la que dejó el 27 de
octubre.
Si
el 'major' declina finalmente la oferta, el nombre que mejor encaja en
la estrategia de enfrentamiento anunciada por Torra es el del comisario
Joan Carles Molinero, que entró en la cúpula de la policía autonómica el
2 de mayo de 2017, en plena recta final del 'procés', por decisión del
propio Trapero. Hasta ese momento, Molinero había sido jefe de
la comisaría de la región policial metropolitana de Barcelona. En clave
interna, se le sitúa en el bloque independentista y cerca de las
posiciones del PDeCAT. Es el principal favorito para dirigir los Mossos
en la nueva etapa que arrancará en unos días.
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VÍDEO: Trapero se desmarca del 'procés' (fuente: Dailymotion)https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/un-respaldo-letal-para-trapero-por-qu%C3%A9-es-improbable-que-vuelva-a-dirigir-los-mossos/ar-AAxlrQ4?li=BBpmbhJ
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