La campaña del “Todo es ETA” se resiste a desarmarse
Abogados y activistas advierten que el gobierno emplea ese concepto para “limitar la libertad de expresión”.
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Una
multitud de personas sostienen el símbolo de los llamados Artesanos de
la Paz, los organizadores del desarme de ETA, en la concentración de
Baiona. REUTERS / Regis Duvignau
La periodista Teresa Toda
ha cogido infinidad de bolígrafos, pero jamás empuñó un arma. Aun así
pasó seis años en la cárcel, acusada de colaborar con el terrorismo. Su
delito: trabajar en el diario Egin, donde ocupaba el puesto de subdirectora. Aquella condena estuvo enmarcada en la teoría del "Todo es ETA"
que nació en ese tribunal bajo el amparo del poder político. Junto a
Toda hubo otros 47 ciudadanos vascos que acabaron en prisión –de los
cuales nueve fueron posteriormente absueltos por el Tribunal Supremo-.
Todos ellos pertenecían a diversos movimientos políticos, sociales y
culturales del País Vasco. También había periodistas y abogados. O lisa y
llanamente “etarras”, según la doctrina imperante entonces y que hoy, a pesar del nuevo escenario abierto en Euskadi, sigue vigente.
“El sumario 18/98 sirvió para ir tejiendo la posterior lucha antiterrorista”, señala a Público
la ex periodista del diario Egin, cerrado también por orden de la
Audiencia Nacional. “Entonces –continúa- se detuvo a gente que no tenía
nada que ver con ninguna acción violenta”, reflexiona Toda, quien pide
no olvidar que en esa teoría “no sólo participó el PP, sino que también
estaba presente el PSOE”. “Lo malo es que todo eso perdura”, lamenta.
"Desde que se produjo el cese de la violencia de ETA se han utilizado más los delitos de enaltecimiento del terrorismo"
De hecho, aún quedan dos personas encarceladas por el denominado 18/98: el abogado Txema Matanzas y el militante abertzale Joxean Etxeberria.
Se prevé que recuperarán la libertad en algunos meses. Será entonces
cuando regresarán a una Euskadi que se parece muy poco a la que dejaron
en noviembre de 2007, cuando se dio a conocer la condena contra todos
ellos. Por entonces, ETA estaba en activo y mantenía como “objetivos militares”
a políticos, policías, empresarios, periodistas… Por su parte, la
izquierda abertzale ya había sido ilegalizada gracias a la Ley de
Partidos, una polémica norma redactada con la única finalidad de dejar
fuera de la política a un sector de la sociedad vasca.
Nada de eso existe a día de hoy. Sortu, la principal organización de la izquierda independentista, está integrada en EH Bildu,
que en las elecciones autonómicas de septiembre pasado se convirtió en
la segunda fuerza política más votada del País Vasco. ETA ya no tiene
armas, al tiempo que discute su próximo e inevitable paso: la
disolución. ¿Significa eso el fin del “Todo es ETA”? El jurista
madrileño Enrique Santiago, presidente del Foro de Abogados de Izquierdas, tiene muy clara la respuesta.
"Desde que hace cinco años y cinco meses se produjo
el cese de la violencia por parte de ETA, es cuando más profusamente se
han utilizado los delitos de enaltecimiento del terrorismo y
menosprecio a las víctimas para castigar conductas que nada o poco
tenían que ver con el nacionalismo vasco, como por ejemplo delitos
relacionados con la práctica de la libertad de la expresión”, señala
Santiago. Citó entonces a los titiriteros, a Cassandra Vera o al cantante de Def Con Dos, César Strawberry.
“Se han utilizado figuras del Código Penal pensadas para luchar contra
el terrorismo de ETA con el fin de aplicarlas únicamente para limitar la libertad de expresión”, remarcó el abogado.
Krakenberger tiene claro que el Estado “debe reconocer que ha utilizado la brocha gorda a la hora de perseguir a ETA"
A
su juicio, para encontrar una explicación hay que mirar hacia las
urnas. “Lo que queda claro es que la derecha española, y en especial el
PP, necesitaban la excusa del terrorismo para poder mantener un
importante vivero de votos”. “No hay más que ver lo poco que han trabajado por el cese de la violencia
y el desarme de ETA –subraya-, llegando incluso a una situación
extremadamente absurda, en la que durante años una organización armada
quería dejar las armas y no había en la otra parte un gobierno dispuesto
a cogerlas”.
De la “farsa” al silencio
Precisamente, los medios de comunicación que
habitualmente ensalzan la teoría del “Todo es ETA” son los mismos que
ahora cuestionan el verdadero alcance del desarme de esta organización.
En algunos casos, como La Razón o ABC, lo tachan de “farsa”. En otros, como TVE, ni siquiera eso: tras el polémico telediario del sábado,
en el que la noticia sobre la entrega de armas no llegó hasta el minuto
15, la televisión pública ha apostado este domingo por una escaleta muy
similar a la del día anterior.
El informativo del mediodía de TVE1 arrancó con los
atentados en Egipto, siguió con las repercusiones del ataque del pasado
viernes en Suecia, la detonación de un objeto sospechoso en Oslo, los
misiles de Trump contra una base aérea en Siria, los problemas de
Venezuela, la devastación en Mocoa, el rescate de inmigrantes eritreos,
el Big Ben cerrado por obras… Y el desarme de ETA, 16 minutos después,
para referirse únicamente a la citación judicial de los verificadores
internacionales por parte de la justicia francesa. La noticia no duró ni 20 segundos.
En el fondo de todo esto subyace la denominada “batalla por el relato” sobre lo ocurrido en Euskadi durante los años del terror
Según coinciden en señalar distintos expertos, en el fondo de todo esto subyace la denominada “batalla por el relato”
sobre lo ocurrido en Euskadi durante los años del terror. “Aquí se debe
aplicar un relato en el que no se deje en el tintero absolutamente
nada”, afirma el reconocido activista vasco Andrés Krakenberger,
quien presidió Amnistía Internacional entre 1996 y 2001. “Desde un punto
de vista ético, relatar las conculcaciones de derechos por parte de
unos no implica una minusvaloración de las violaciones realizadas por
parte de otros. Solo así vamos a poder superar esta cuestión”, señala.
A la hora de escribir ese relato, Krakenberger tiene claro que el Estado “debe reconocer que ha utilizado la brocha gorda
a la hora de perseguir a ETA, cuando tendría que haber empleado
herramientas de mayor precisión”. “Durante años se detuvo a mucha más
gente de la necesaria, condenándola a penas de telediario, cuando
en realidad era puesta en libertad sin cargos poco después”, destaca.
Este defensor de los derechos humanos también tiene presente otros casos
recientes, como los tuiteros condenados por enaltecimiento del
terrorismo “incluso cuando ETA dejó de matar hace ya mucho tiempo”.
“Tendencia preocupante”
Sus críticas son compartidas por la actual dirección
de Amnistía Internacional (AI) en España, que en un documento emitido a
principios de marzo advertía sobre “la problemática definición de
terrorismo en el Código Penal”. “La última reforma, aprobada el
mes de julio de 2015, amplió de manera desproporcionada los tipos de
terrorismo con el riesgo de castigar comportamientos pacíficos o
comportamientos que no tienen naturaleza terrorista”, subraya esta
organización en su informe. Se trata, precisamente, de la nueva base
legal del “Todo es ETA”.
El presidente de AI en España, Esteban Beltrán, recurre a unas cifras elocuentes: en 2011, año en el que ETA deja de matar, solamente se condenó a una persona por apología y enaltecimiento del terrorismo, mientras que en 2016 hubo 28 casos de casos de este tipo.
Eso refleja una tendencia muy preocupante, sobre todo cuando ETA dejó
de ser un elemento vulnerador de derechos humanos hace ya cinco años”.
Advierte además que el delito de colaboración con banda armada “es un cajón de sastre”.
“El Relator de Derechos Humanos de la ONU –recordó Esteban- ya expresó
su preocupación por la ambigüedad de su definición, así como su temor de
que se aplique a personas que actúan pacíficamente”. “ETA desaparece, pero queda la legislación antiterrorista sin tocar”, subrayó el presidente de AI.
Del mismo modo, las asociaciones Abogados Europeos
Demócratas (AED) y European Lawyers for Democracy and World Human Rights
(ELDH) han emitido sendos pronunciamientos en los que cuestionaban las
detenciones de juristas vascos bajo la acusación de mantener vínculos
con el terrorismo. Un concepto que hoy, con ETA ya inactiva y desarmada,
se sigue aplicando igual que ayer y anteayer.
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