En lugar de morir de viejo después de una vida plena comiendo calamares, el cachalote acabó sus días en la costa de la Región de Murcia a causa de una peritonitis o por una «impactación del aparato digestivo» ante la imposibilidad de expulsar la basura marina que alguien arrojó al mar.
Este ejemplo reciente ha servido a la Consejería de Cultura, Turismo y Medio Ambiente para lanzar una campaña de concienciación sobre el peligro de las basuras marinas para la fauna, enfocada a reducir el consumo de plásticos y evitar el abandono de residuos en el medio natural.
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